miércoles, 1 de agosto de 2007

LA VITA CONTINUA BAMBINI







Y sí, la vida sigue su curso y bueno, nada, osea eso. Una linda enseñanza ¿no? Además de contravenir con el discursete que muestra al gayo promedio como un promiscuo hijo de sodoma (que después de todo no está mal, pero se tiene que considerar también la relatividad de las cosas), y toda la mirada siempre reproductora de un modelo de gayo siempre dispuesto al macho. QUÉ SE YO ojalá les guste, a quien quiera gustarle.

Las flores que entrega el personaje al final son de Jacinto; nada, osea, una cuestión de intertextualidad, por el tema de la muerte. ¿Se entiende? Nada, osea, que tiene que ver con la mitología GRECA. Bueno. Nada...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No nos define el sexo, nos define la soledad

Nicolas

Aníbal Veloso dijo...

¿Lo haces extensivo a la humanidad? ¿Es el carácter humano? Qué se yo... En cuanto al sexo creo que está bien, pero lo que es cierto es que las hablas nos definen. Una persona que crece con el nombre "valiente" es muy probable que lo sea en el futuro. No es lo mismo otra persona que lleva un mote más negativo. En ese sentido creo que en el "mundo gay" una buena parte remite a "destape", "promiscuidad","tach and go!", "bareback" y toda una parafernalia de pelotudeces afines ETC ¡Cómo si todos no fueramos asquerosamente promiscuos! En un punto todos lo somos.
Las palabras y los discursos tienen un poder insospechado. Si yo le digo a mi hijo que es valiente le trasmitiré una seguridad tal que estoy seguro que realizará grandes proezas. Las palabras generan acciones, mundos, relaciones, conductas y un sin fin de situaciones a las que uno, la mayoría de las veces, no se pone a contemplar.