lunes, 23 de noviembre de 2009

AVES

En mis últimos recorridos repartí el siguiente microcomic. Está basado en un manifiesto que escribí hace mucho mucho tiempo, un texto que habla de las aves, de las plumas, de los pajaritos. Esos animales que tienen plumas, que son plumíferos y que cantan en las alturas y, como dijo un poeta, hacen su nido en los arcoiris.



Estos dibujos no tienen colores porque así son los microcómics. Sin embargo retratan a las aves que sobreviven en las grandes urbes. Los pájaros anidan en los árboles, más el espacio ganado por los edificios los conminan a hacer sus nidos en tejados o en la techumbre de metal.



La ciudad es un laberinto donde un ave puede perderse. El laberinto es oscuro de por sí, no obstante, como también dijo un escritor, "del laberinto se escapa por lo alto" y las aves tienen alas, tienen plumas para escapar.
El dédalo fue edificado para encerrar a la bestia, pero la bestia también es hombre. El laberinto esconde reductos donde un ave puede extraviarse ¿no sabe el pájaro, que canta y vuela? Lleva su música a las tinieblas. Es un viejo tema de los mitos cosmogónicos. Y sale volando. ¿Quién la acompañará en su vuelo? ¿Quién escuchará su canto?